Teoría económica para la nueva conciencia – 7ª Parte

La CREACIÓN es en realidad “la CREACIÓN DE UN ÚNICO SER HUMANO” vista desde su interior. El “ser humano” no se refiere a una persona de este planeta sino al único ser que existe. Fue lo único que emanó de lo que se suele llamar dios. Pero el ser humano del que hablamos aún no estaba hecho cuando emanó; tuvo que hacerse. De la misma forma que un pájaro no nace adulto sino que tiene que desarrollarse a partir de un huevo fecundado, o que cualquier persona se desarrolla de un óvulo fecundado, el ser humano emanó siendo solamente una especie de óvulo gigantesco de energía que surgió desde su propio centro hacia afuera.

Después esa energía se separó en dos interiormente, una quedó más cerca del centro del que había surgido, y otra más exterior; como ocurre dentro de un huevo. La yema sería en este ejemplo la energía luminosa, y la clara, que sería la energía nebulosa que era un poquito más oscura y material. Lo mismo ocurre cuando se está formando una persona que se separa en feto y placenta. Todo sigue las mismas leyes.

Lo que llamamos dios estaba en el centro de ese huevo de energía, pero en otra dimensión. Él mismo era esa propia dimensión o plano de existencia en la que estaba. La energía luminosa cuando surgió estaba en una dimensión más exterior que la dios, y la energía nebulosa en otra dimensión aún más afuera que la luminosa. Ellos mismos eran a la vez las propias dimensiones o planos de existencia en los que estaban. No existe nada más a lo que se pueda llamar dios porque NO EXISTE NADA MÁS fuera de este par de energías que se unen como un sólo. El ser humano.

Eso es lo que significa la sentencia hindú: “De la relación entre Prakriti y Purusha surgieron todas las cosas”. Prakriti es la energía luminosa, y Purusha es la energía nebulosa.

Así que tendréis que imaginar que el ser que emanó era una especie de óvulo de energía en dos planos de existencia a la vez. Uno dentro de otro como las muñecas rusas, y el de dentro más inmaterial que el de afuera. Si los observáramos en cada plano sólo veríamos uno, y podríamos pasar de uno al otro por su propio centro si quisiéramos, pero al pasar cambiaríamos de dimensión de un plano de la existencia a otro.

La creación no se reduce sólo a la creación de este planeta, ni el hombre se refiere sólo a nosotros. Este planeta fue casi lo último en aparecer y la creación fue algo muy complejo y muy largo. Cuando lleguemos a contar la creación nuestra lo entenderéis mejor.

Toda la creación, que es la de un sólo ser, se dio en el interior de ese ser conforme se iba formando. Por ello tenemos que tener en cuenta que somos como pequeñas células respecto al ser humano, que lo que diremos ocurrió dentro de él mientras se formaba, y que nosotros estaremos observando en su interior lo que va sucediendo durante todo el proceso de la creación o evolución del ser, paso a paso.

El proceso, en realidad, duró muchísimo tiempo porque tuvieron que formarse todas las partes del ser humano. Esto quiere decir que en el interior de ese único ser, todo lo que existe tuvo su creación y su evolución hasta ser como él es hoy. Hubo por tanto muchas creaciones pequeñas. Se hicieron muchos seres y humanidades. No sólo la nuestra.

Cada una de estas humanidades tenía que desarrollarse correctamente y completarse antes de pasar a la siguiente fase. Por eso hubo creaciones y más creaciones pequeñas, hasta que todo lo que debía formar parte del ser humano que lo engloba todo estuvo preparado. Sólo entonces encajaron y se unieron esas piezas que se habían ido formando, y cuando encajaron lo hicieron como un sólo ser.

A la vez que formaron ese único ser humano, cada humanidad completa y cada pequeña parte siguió conservando su identidad individual. Todo cuanto existe en la creación está vivo y tiene el grado de consciencia que le corresponde a su desarrollo. Todo, absolutamente todo es una parte del ser humano viva y consciente. Y por supuesto incluye lo que vemos, y LO QUE NO VEMOS, que es la gran mayoría. Lo que nosotros podemos ver es la parte más pequeña y más insignificante de la creación, porque nuestros sentidos sólo pueden ver la materia.

Todos los seres de la creación pueden actuar como individuos, como seres mayores formados por muchos seres que se han unido, o como el propio ser humano único. Para hacerlo sólo hay que pasar de un plano de la existencia del ser por el centro de uno mismo hasta un ser mayor o hasta el ser humano. Incluso se puede pasar de centro en centro hasta el interior de todo y llegar a ser uno con el espíritu del ser humano, o hasta lo que llamamos dios que es “Aquello de donde todo fluye”. Pero eso depende del desarrollo espiritual. Quien no se desarrolla interiormente siempre será un individuo aislado que no encontrará sentido a la vida.

No vemos los demás planos o dimensiones de la existencia porque a lo largo de la historia de la humanidad de este planeta nunca NOS HAN PERMITIDO USAR LOS SENTIDOS INTERIORES QUE TENEMOS. Nos han escondido que existen; utilizan la manipulación para que no podamos descubrir quienes somos. Sólo nos permiten usar los sentidos físicos, y por eso ni nos conocemos como partes del SER HUMANO que somos, ni sabemos cómo es el mundo o CREACIÓN. Simplemente creemos lo que nos hacen creer, que somos un cuerpo de materia que es lo menos importante que tenemos. Por eso también hemos llegado a pensar que somos mortales, pero lo único que mortal es el cuerpo porque el ser humano del que somos parte es inmortal, espiritual, sabio, divino y lleno de amor. Obviamente, en el estado que nos mantienen sólo existe el sufrimiento de no encontrar el sentido de nuestra vida ¿quién podría encontrarlo así?

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ESQUEMA DE TODAS LA CREACIONES, QUE SIGUEN EL MODELO DE LA ÚNICA CREACIÓN DEL SER HUMANO; Y MOVIMIENTO PROPIO DE LAS DOS ENERGÍAS.

Poco después de haber surgido, la energía nebulosa que no tenía forma se fue organizando interiormente. Y alrededor de su propio centro se fue formando con el tiempo otra especie de huevo.

La energía nebulosa contenía también partes de energía luminosa mezcladas con ella. Se produjo entonces una gran actividad dentro de sí. Su parte más masculina o nebulosa corría en remolinos alejándose del centro de ese huevo de energía. Su parte más femenina o luminosa corría en remolinos acercándose al centro de sí mismo. Y así se formó de nuevo una especie de yema luminosa que había ido subiendo en remolinos hacia el interior y se colocó alrededor del centro de la energía nebulosa. Esta especie de yema quedó rodeada como de una clara formada por la energía nebulosa que se había ido alejando del centro en remolinos. Este movimiento siempre es el mismo. Así es como se separan siempre las dos energías cuando comienza cada creación.

A la energía luminosa que se sitúa alrededor del centro se le llama siempre CIELO sea la creación que sea. A la energía nebulosa que rodea a la anterior como una clara se le llama siempre MAR; sea de la creación que sea. La razón de que se les llame igual es que se parecen a las dos primeras energías emanadas. Lo que varía siempre es el grado de espiritualidad, materialidad, o luminosidad de cada creación en concreto.

Ambas comenzaron a evolucionar por separado, porque tenían que dar lugar cada una a un ser. Por eso comenzaron dos creaciones distintas, una en la energía más luminosa situada en el interior, como una yema, o cielo; y otra en la energía más nebulosa situada en el exterior como una clara, o mar.

La exterior o nebulosa como era masculina tenía que dar al final un ser femenino, la interior o luminosa como era femenina tenía que desarrollar un ser masculino. Siempre dan su contrario. Cuando esto estuviera completado tenían que unirse los dos seres que se desarrollaran, pero no como pareja, sino como el mismo ser masculino femenino. Un sólo ser.

El motivo por el que se tenían que producir estos dos seres, y luego unirse, es que la unión de ambos seres establece un canal de comunicación entre el plano de la existencia de la energía luminosa cielo, y la energía nebulosa mar. Estas dos energías, luminosa y nebulosa, no tienen contacto entre sí una vez que se separan para crear. Para poder unirse la una a la otra que es lo que deben hacer para evolucionar, necesitan crear una dimensión o plano de la existencia intermedio. Y lo crean entre las dos. Esto también es siempre lo mismo en todas las creaciones. A este plano intermedio es al que se llama tierra en todas las creaciones, y es donde surgen las humanidades.

Para formar ese plano de la existencia intermedio siempre surge de la energía nebulosa un ser femenino, que hace que todo lo creado ascendienda hacia su centro interior, en dirección a la energía luminosa. Este ser es la TIERRA de que se trate, habitada con plantas, humanidades, etc. Y a su vez la energía luminosa hace descender hacia esa tierra algo que se llama AIRE y lo habita con humanidades. Después ambas energías forman algo a lo que se llama HOMBRE de la creación de que se trate, que contiene dos partes. La primera, es una parte exterior masculina que es la que se llama propiamente “el hombre”, que viene a ser el yo falso o mente del hombre de cada creación. Y su parte interior, que es femenina y se suele llamar SOL, y es el ser más espiritual o el yo verdadero del hombre de la creación de la que se trate. Esto también pasa en todas las creaciones.

Los tipos de cielo, mar, tierra, aire, humanidades, hombre o sol, ya dependen de qué creación sea. Serán más espirituales o más materiales según el grado de luminosidad que contengan.

Cuando se ha creado todo esto, entonces se conectan todos entre sí y se forma un ser, digamos, de ese huevo o creación concreto. Siempre comienza separándose en dos planos de existencia o dimensiones, cielo y mar, que serían la yema y la clara. Y siempre terminan con tres planos de existencia. La intermedia es la que une el cielo con la tierra, y, como dice los mayas-quichés, la que une el corazón de la tierra que es el hombre total unido como un sólo ser, con el corazón del cielo, llamado sol, que está en el interior de ese hombre total y es el ser interior del hombre de esa creación.

Estos pasos son siempre las fases que se repiten y se repiten para formar una creación hasta que se acaba. Entonces comienza otra.

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Bien… Dicho esto, tenemos que conocer el movimiento propio de estas dos energías. La energía luminosa siempre tiende hacia el centro de la energía nebulosa en la que el huevo esté sumergido, subiendo en remolino; y al subir arrastra partes de energía nebulosa. A eso se le llama SUBIR, o desarrollarse espiritualmente.

La energía nebulosa, por el contrario, tiende siempre a alejarse del centro de la energía nebulosa en la que el huevo está sumegido formando remolino, y al hacerlo arrastra partes de energía luminosa hacia el exterior. A eso se le llama BAJAR.

No se trata de arriba y abajo como suelen decirnos; sino que lo más espiritual tiende hacia el centro interior del ser, y lo nebuloso tiende hacia afuera alejándose del centro. A esto se le llama en la India el aliento de Brahma. La exhalación del aire es hacia afuera, y la inhalación hacia adentro. Ocurre igual con nosotros mismos. Subir en evolución es ir hacia el ser interior o ser humano. Bajar en la evolución es ir hacia afuera de nuestro propio centro, en este caso la materia o el interés por lo material.

Aunque os parezca extraño estos remolinos de las dos energías cada una hacia adentro o hacia afuera, son como el código binario de los programas de ordenador (0,1) Y lo mismo que solamente con ceros y unos se crean todos los programas de ordenador, toda la creación se hizo de estas dos energías que eran el ser humano único cuando surgió.

A la energía que hace remolino alejándose del centro se le llama TIEMPO y también MENTE, es masculina y es energía nebulosa. A la que hace remolino hacia el centro se le llama ESPACIO y también SER, es femenina y es energía luminosa. Todo lo que existe son combinaciones de las dos energías en distinto grado de evolución. Y todos los seres son un espacio-tiempo, que quiere decir que son masculino-femeninos siempre. Con masculino femeninos se refiere a que todo, absolutamente todo, tiene MENTE y SER.

Aquí, femenino no quiere decir mujer y masculino no quiere decir hombre. Tanto hombres como mujeres somos masculino-femeninos y existimos en más de una dimensión o planos a la vez. Por eso sentimos que tenemos un INTERIOR, y ese interior nuestro está siempre en otra dimensión o plano de existencia.

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PRIMERA FASE DE LA CREACIÓN DEL SER HUMANO: CREACIÓN DEL ESPÍRITU DE LA NATURALEZA QUE DESPUÉS DE FORMARSE ES EL QUE CREA LA TIERRA.

Esta primera fase tiene dos partes:

a/ La creación de la tierra llamada Firmamento es el Espíritu de todas las tierras de todas las creaciones. Es el espíritu de la naturaleza.

b/ Este Firmamento, que es el Espíritu de la Naturaleza crea la siguiente Tierra.

Por ahora vamos a dejar a un lado la creación que estaba comenzando en la energía luminosa que emanó del ser y dimensión que llamamos dios, y nos vamos a concentrar en describir la creación que estaba empezando a la vez en la energía nebulosa más oscura. La primera fase de la creación del ser humano a partir de la energía nebulosa dio lugar a un espíritu femenino, al que se suele llamar el ESPÍRITU DE LA NATURALEZA. Para entendernos era el alma y modelo de la formación de todas las TIERRAS. Esta primera fase es la que se llama FIRMAMENTO en la Biblia. No sólo es el modelo, sino el SER de todas las tierras de todas las creaciones.

Si nos colocamos en el interior de este ser observamos que es una especie de tierra como ésta nuestra; pero para nosotros sería invisible porque era una tierra elemental, más inmaterial que ésta. Era la tierra de los elementos y los elementales de la naturaleza. Veamos cómo se creó.

Las energías luminosa y nebulosa JAMÁS SON PURAS. Si fueran luminosa pura o nebulosa pura, no podría existir la creación. Cuando decimos luminosa es mayor proporción de luminosa. Cuando decimos nebulosa es mayor porcentaje de nebulosa. Precisamente la creación consiste en que la energía nebulosa contenida en la luminosa baje hacia el exterior del ser humano, y que la energía luminosa contenida en la nebulosa ascienda hacia el centro de su ser.

Dentro de la energía nebulosa, por tanto, se producían remolinos. Unos iban hacia el centro, y otros hacia afuera. La energía luminosa siempre arrastra con ella partes de la energía nebulosa hacia el centro; y la energía nebulosa siempre arrastra partes de energía luminosa hacia afuera. Pero estas energías están vivas, los remolinos eran seres vivos, y estos seres vivos variaban de composición según la proporción que tuvieran de una u otra energía. Así formaron seres distintos según la proporción que tenían de una u otra energía.

Fue quedando mucha energía luminosa rodeando el centro, y la energía nebulosa se fue hacia el exterior. Lo que estaba más cerca del centro (más o menos como la yema) se organizó como un ser femenino luminoso al que se llama también cielo, porque se parece a la energía luminosa primera, pero un poquito menos luminosa. Para no confundirnos con los seres de los que hablemos usaremos el nombre que les da el Popol vuh de los mayas-quichés. A este cielo parecido a la energía luminosa primera la llamaremos Ixmucané.

Lo que quedó más al exterior formó un ser al que se llama mar, porque se parece a la energía nebulosa primera. Para no confundirnos lo llamaremos Ixpiyacoc.

En cada uno de estos seres a su vez se produjo una creación. El ser llamado Ixpiyacoc separó igual su energía, la luminosa hacia el centro la nebulosa hacia el exterior. Siempre es lo mismo. Y así formó dos seres. El elemento tierra más nebuloso y el elemento agua más luminoso.

El elemento tierra creó una humanidad separándolos de sí mismo. Eran los elementales de la tierra. Y el elemento agua creó de sí misma otra humanidad, que eran los elementales del agua. Luego, estos dos elementos tierra y agua se unieron en un ser, y crearon los espíritus de los árboles. Los espíritus de los árboles eran otra humanidad que unía en sí misma a los elementales de la tierra y los del agua formando un sólo ser.

El ser llamado Ixmucané separó igual su energía, la luminosa hacia el centro y la nebulosa hacia el exterior (igual, como un huevo). Y así formó dos seres. El elemento aire más nebuloso y el elemento fuego más luminoso. El elemento aire creó una humanidad separándolos de sí mismo que eran los elementales del aire. Y el elemento fuego creó otra humanidad, los elementales del fuego.

Luego estos dos elementos aire y fuego se unieron como un ser, y crearon el espíritu de las plantas trepadoras, otra humanidad que estaba formada por la unión de elementales de aire y elementales de fuego.

Ya estaban todos los seres necesarios para formar un ser masculino elemental de la energía luminosa o cielo (al que se llama siempre SOL en todas las creaciones). En este mundo de los elementales, este ser fue su Sol, que se formó al unirse los elementales del aire y del fuego masculinos, y se completó con una parte femenina que fueron los elementales femeninos del agua. Así quedó como un ser triple (aire,fuego y agua) al que se le llamó HURACÁN. Es el espíritu global del hombre elemental que se estaba formando en la tierra elemental. Es decir, su ser interior.

A la vez que se formaba el espíritu del hombre en el cielo Ixmucané, se formó en la tierra el hombre elemental que luego se uniría a su propio espíritu (Huracán).

Primero se unieron todos los elementales de la tierra masculinos y femeninos y los elementales masculinos del agua. Y formaron un ser masculino llamado TEPEU. Después se unieron los elementales del aire y del fuego que no habían formado parte de Huracán, se formó GUCUMATZ.

Mientras tanto, el ser llamado Ixpiyacoc o mar de esa creación siguió creando, separando remolinos de energía. Así creó otra humanidad, que era el espíritu de los arbustos espinosos. Y a la vez el ser llamado cielo o Ixmucané siguió creando, y surgió otra humanidad, que era el espíritu de las plantas.

Tepeu y Huracán se unieron formando un sólo ser que se llamó GUCUMATZ, porque fue Gucumatz que era un poco más luminoso el que quedó en su interior como el yo del hombre elemental, y Tepeu, más nebuloso, fue su cuerpo.

Por otra parte, los espíritus de los cuatro elementos tierra agua, aire y fuego se unieron formando a Ixmucané que era el espíritu de toda esa creación.

Para tener una perspectiva de como encajaron las partes hay que visualizar la siguiente imagen:

Hay una energía nebulosa e informe que es el ser humano formándose. Y en el centro de si misma se encuentra su centro por el que se pasaría a otro plano o dimensión.

Alrededor de su centro, hay como una especie de huevo que lo rodea. Es muy grande porque es una creación. Alrededor del centro se van haciendo capas.

– La primera capa alrededor del centro es IXMUCANÉ, que es el cielo de esa creación. Es el espíritu de toda la naturaleza de esa creación. Está formada por los cuatro elementos, por todo lo que existe en esa creación.
Por eso, aunque su espíritu sea el cielo, su cuerpo es toda la tierra elemental: la tierra el agua, el aire y el fuego. Es decir, toda esa especie de huevo de energía.

– La siguiente capa que sigue al cielo es el sol de ese cielo llamado HURACÁN; y es el espíritu del hombre elemental. Formado por los elementales del aire y el fuego, que se unieron a los elementales femeninos del agua dulce.

– La siguiente capa es GUCUMATZ, el hombre elemental del cielo, formado por todos los elementales del aire y el fuego que no se unieron a Huracán.

-La siguiente capa es TEPEU, el hombre elemental de la tierra. Formado por todos los elementales de la tierra, y los elementales masculinos del agua dulce.

– Y la siguiente capa es IXPIYACOC, el mar de esa creación, o energía nebulosa que es más luminosa en proporción que la energía nebulosa primera, y hace de última capa o cuerpo del propio huevo de la creación.

Luego, como decíamos estaría la energía nebulosa primera que rodea al huevo de esa creación, y en la que está sumergido rodeando su centro ese huevo.

En realidad, si os fijáis es la imagen de un huevo, en cuyo interior se ve un mar, un poco más luminoso que la energía nebulosa que lo incuba, y que dentro contiene una tierra elemental que es la parte femenina del espíritu de la naturaleza; y un hombre elemental que es la parte masculina del espíritu de la naturaleza. Ambos son un sólo ser. A este primer hombre elemental se le llama en el Popol Vuh Gucumatz, que significa el pájaro-serpiente.

Tanto en el Popol Vuh como en la India este es el huevo del mundo del que surgió la Tierra. El espíritu de la naturaleza ya estaba formado. Y fue el propio espíritu de la naturaleza quien creó la tierra y al hombre de la tierra, como veremos.

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El espíritu de la naturaleza se completó de esta forma. Era un espíritu más femenino que masculino, pero masculino-femenino como todo en la creación. Su ser interior más luminoso y más cercano del centro de la materia nebulosa en la que se estaba creando, estaba formado por Ixmucané y Huracán. Eran el cielo y el hombre elemental del cielo. Su parte más exterior estaba formado por la unión de Gucumatz y Tepeu, que era la unión de los elementales de la naturaleza; y la más exterior de todas estaba formada por Ixpiyacoc.

Y a ellos estaban conectadas todas las humanidades elementales. El grado de consciencia, mente, y ser del hombre elemental era el propio de esos seres. Cada ser tiene el suyo.

De esta forma, terminó la primera fase, digamos, de la infancia del ser humano. El ser humano surgió en su primera fase, pues, como un espíritu femenino de la naturaleza, que contenía todo lo creado hasta entonces.

Y lo más curioso es que todas cuantas partes, elementos, humanidades, mente o ser elemental… todo lo que se había creado hasta formarlo en esa primera fase, todo, conservaba su individualidad, a pesar de que formaban parte de los seres mayores que hemos nombrado. Todos estaban conectados entre sí.

Las características de estos seres elementales son, por ejemplo, la inmortalidad, o que cada humanidad elemental tiene su forma de sentir, su grado de consciencia individual; pero no tiene cada uno una mente, un yo o un espíritu particular, sino que todas las humanidades están conectadas. Pueden actuar de dos maneras, como individuos o como partes de un sólo ser. Pero también de una tercera forma. Si se conectan al espíritu de la naturaleza son un sólo ser con ella, que es su ser verdadero. Si hacen esto último con quien se conectan es con el ser humano en su primera fase, digamos infantil.

A esas humanidades elementales se les solía llamar ángeles. Pero hay más ángeles o espíritus elementales además de éstos. Aunque en el tiempo que estamos contando no tenían contacto entre sí éstos y los otros todavía. Nos referimos a los elementales que se crearon en la materia luminosa femenina primera, en la que había una creación paralela a la del ser humano masculino. Lo que ocurre es que eran seres elementales o ángeles muy diferentes, porque la de la energía luminosa era la creación de lo que luego sería el espíritu divino del ser humano ya formado.

A estos seres se les suele adorar en distintas culturas. No se debe hacer. Todos los seres que surgieron en ambas materias son sólo partes del SER HUMANO como lo somos nosotros. Y sobre todo porque hay algunos muy espirituales, pero otros como veremos son malos consejeros.

En el próximo post veremos como el espíritu de la naturaleza que es el espíritu de la tierra, crea la tierra. Sé que es un poco difícil de comprender porque hablamos de cosas que no se ven y no estamos acostumbrados, pero cuando estén todos los post de la creación lo entenderéis mejor, ya que siguen esquemas de creación que se repiten con ligeras variantes… de todos modos ¡así somos por dentro!… En el interior del ser humano se pueden ver paisajes preciosos.
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