Reflexiones contrarevolucionarias (que no antirevolucionarias)

La revolución es otra moda.

Si hasta ahora los países subdesarrollados tenían complejo de Occidente, existe ahora en los países industrializados el complejo tercermundista. Todos quieren ser tercermundistas porque el el tercermundismo nos ha quitado protagonismo a través de los medios, los mismos medios que nosotros habíamos creado!

La utopía ha dejado de ser posible, se ha convertido en complejo.

La realidad de la inconsciencia suprime toda posibilidad utópica.

La inconsciencia es real y la realidad es inconsciente.

La ciencia ficción, películas como Avatar, es un género arcaico, decimonónico, repleto de complejo colonialista y valores de culpabilidad (lo mismo que criticaba Nietzsche). Hoy no es posible más que la inconsciencia ficción, películas como Inception.
La realidad no existe, así que no es necesario reproducirla. La revolución contribuye a la realidad, pero la realidad ya es un simulacro.

La indiferencia (inconsciencia) es la base del complejo utópico. La toma de consciencia no es más que la revelación (no revolución) del inconsciente, la manifestación (pública) de un complejo.

La revolución es útil, por eso no sirve para nada.

La revolución es útil, por eso no puedo participar. La utilidad es un invento del sistema PARA el sistema.

Votar es inútil, pero no votar es irresponsable. Creerse responsable por no votar, es inútil.

Votar creyendo también es irresponsable. Hay que votar con indiferencia o no votar con indiferencia. En este caso, además, lo único que ganamos es más derecha, más capitalismo y más sistema (Rajoy se frota las manos)… Sucede lo mismo con el terrorismo. El terrorismo alimenta el sistema con su “terror” simulado. Mientras se nos venda la inseguridad, necesitaremos
el sistema. Si no hubiera terrorismos y Bin ladens América no podría imponer su sistema, no tendría excusas. Un revolución construida (no impulsiva, sino mediática) también alimenta el sistema. Los medios son el sistema, no pueden salirse del sistema. Hacer la revolución con esos medios es entrar en el sistema. En los países árabes se puede hacer una verdadera revolución porque los medios no pertenecen a su sistema político, sino al nuestro. Son un fenómeno extraño, exótico, nuevo, revelador… que permite una verdadera revolución en su sistema. Nuestro sistema, sin embargo, es tan perfecto, que
no admite revoluciones reales, sino solamente simulacros.

En el sistema capitalista, “la exigencia de libertad no es más que la necesidad de ir más allá del sistema, pero en el mismo sentido” (Jean Baudrillard)

Las revoluciones (manifestaciones) en los países industrializados son sólo un simulacro.

Yo no puedo participar. Seguiré siendo un eremita. Sólo quiero aprender más kanjis.

Habemus papa.

Iván de Terayama y Robespierre

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3 Comentarios

  1. Gruts dice:

    Te explicas de una manera demasiado ambigua. Me parece un fragmento ideológicamente (que no estilísticamente) válido para un libro de Palahniuk, pero, personalmente, lo que realmente creo inútil es tu reflexión, y más para una página de este. Me parece tan ilógica como inútil (y sí, ya sé que buscas la inutilidad y la irracionalidad), pero no sé qué pinta esta reflexión en medio de todo lo que está pasando.

    Aunque, por otro lado, siempre está bien oír argumentos contrarrevolucionarios, de una especie de misantropía encubierta que nace de lo más profundo de los complejos. Realmente, es la desesperanza la que refuerza la fe del que verdaderamente la tiene.

    Un saludo :)

    • terayama dice:

      Mi reflexión es más lógica que esta revolución, que no propone nada nuevo y que sólo conseguirá un cambio de gobierno (más a la derecha) y el hecho de pasar algunos días festivos en convivencia, cosa que me parece lo mejor. (Pero no nos engañemos, la mayoría de los jóvenes no quieren un cambio, sino una consola nueva, poder beber los viernes y comprarse un coche).

      La ambigüedad del texto reside en la incapacidad del lector. Pero claro, si me entendiera todo el mundo nadie saldría a la calle. Así que mejor que no me entienda nadie, porque si no no habría fiesta. De todas formas, mejor frases ambiguas que frases como “especie de misantropía encubierta que nace de lo más profundo de los complejos”… Más que ambigua, vacía. Hasta la podría haber escrito yo.

      Y el hecho de que comentarios como el mío aparezcan en esta página no debería sorprender, ya que creo que habla en favor de la propia página. La revolución no sé si es necesaria, pero hablar sí me parece indispensable.

      Mucha suerte y ya me contaréis. Os seguiré desde mi choza, para no molestar. No creo que nadie me eche de menos.

  2. ZHU DE dice:

    No confundamos una revolución con una procesión del cura Gapon, hasta ahora sola ha habido eso, procesiones consentidas al final por el poder, en ningun sitio se ha destruido el sistema, este continua vivito y coleando.