La opinión de un menor de edad

Soy un joven de 17 años que todavía, legalmente, no es responsable de sus propios actos. Más allá de lo que digan las leyes, soy responsable de mi propia opinión, independientemente de su validez: se llama libertad. Y mi opinión es la siguiente:

Estuve en la manifestación del 15 de mayo, dado que mis padres se mostraron concesivos y me dejaron ir. Me manifesté pacíficamente de 6 a 9, y a las 9, cuando un contenedor fue quemado (aún no se sabe si por un manifestante o por un policía infiltrado), empezó la represión. Los antidisturbios empezaron a dispersar a los manifestantes que todavía permanecíamos en Sol, y yo me vi obligado a pasar al “Rodilla”, donde los propietarios se afanaron en echarnos, sí, en echarnos a esa calle donde las porras de los antidisturbios no se andarían con rodeos a la hora de lanzarse sobre nuestra cabeza. Y sí, salí, y caminé hasta la estación de Sol, donde un grupo de 100 personas aproximadamente estaba sentado en el suelo, con las manos en alto y gritando: “Estas son nuestras armas”. Frente a los antidisturbios, pacíficamente, gritando: “¡Libertad!”. Y permanecí allí hasta que los antidisturbios se fueron.

Cuando llegué a mi casa, mi madre, alarmada por las imágenes que emitió Antena 3 de la manifestación (dedicaron más tiempo al contenedor quemado que a las 25.000 personas que nos manifestamos pacíficamente) comenzó a decir que ellos eran responsables de mí y que no soy lo suficientemente adulto (como si esa palabra tuviera sentido más allá de la ley, que no deja de ser un papel) y que no sé lo que hago.

Pues bien, sé lo que hago mejor que ellos. Y lo que hago es levantarme, y no quedarme sentado en el sofá de mi casa. Lo que hago es levantarme contra un sistema caduco y que atenta contra el pueblo, y en el que la oligarquía económica ocupa un papel tan predominante que las vidas de los ciudadanos de a pie, enmarcadas en una libertad social bastante cuestionable, son vejadas por imposiciones económicas que no nos corresponden.

No, si el flujo de créditos fue X, y la inversión en construcción fue Y, y el resultado ha sido la crisis Z, os coméis vuestro abecedario vosotros, los BANQUEROS, que sois los que habéis hinchado tanto la burbuja y acercado tanto a ella vuestro alfiler, que al final os ha explotado en la cara. No nos pidáis que os compremos un nuevo pompero para hacer más pompas económicas que nos exploten cíclicamente en la cara. Sabemos lo que ha pasado, y no somos los responsables de vuestras acciones, y no vamos a pagar por ellas.

También sé todo lo relacionado con la ecuación d’hordt, que reduce el porcentaje de votos al no tener en cuenta los votos en blanco, y favorece el bipartidismo impidiendo que partidos con un porcentaje de votos menor al 3% acceda a escaños en el Parlamento. También sé las grandes cantidades de dinero que el Estado destina a la Iglesia, también sé las intenciones encubiertas de Esperanza Aguirre de privatizar la sanidad (lo que es oculto es el grado de privatización al que aspira) y de elitización de la educación. También sé que el ministerio de Cultura fomenta todo menos la cultura, y que el canon es un cáncer para la economía del Estado.

Lo que yo sé y mis padres no saben es que salir a la calle a día de hoy SÍ sirve para algo. Que somos los ciudadanos los que debemos decir BASTA, con una propuesta clara (que la hay, por mucho que la nieguen). Que somos los ciudadanos los que debemos ir a las urnas (yo no, que todavía no puedo) y VOTAR. Sí, no abstenerse, que NO SIRVE de nada, sino votar a partidos minoritarios para romper el bipartidismo. Somos nosotros los que debemos reivindicar todo lo que queremos, porque somos el pueblo, y somos el único portavoz posible de la VOLUNTAD POPULAR. Y ellos ya saben cuál es la voluntad popular, gracias a nosotros.

Porque aunque yo sea menor de edad, también soy un ciudadano descontento; porque aunque no vote, también formo parte de la sociedad, y tengo derecho a ser oído.

Pues bien, esta es mi voz. Esta es mi voz de menor descontento, esta es mi voz de ciudadano anónimo, y que oída sea.

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4 Comentarios

  1. Mireia dice:

    Espectacular la carta de este chico. Qué lucidez, fuerza y compromiso.

    Si a mí me saliera un hijo así, sería la madre más orgullosa del mundo porque ofrece esperanza y pasión a un mundo muy oscuro en el que predomina el conformismo y la inacción.

    Gracias por este hermoso grito de INDIGNACiÓN. Estoy completamente segura de que Stepháne Hesse también se emocionaría y alegraría si lo leyera.

    Gracias.

    • Gruts dice:

      De nada, Mireia. Supongo que mis padres también estarán, en parte, orgullosos, y también entiendo que se preocupen por mí en algunos aspectos. Aun así, sigo al pie del cañón en twitter dando opinión, argumentos y difundiendo la causa, e intentaré pasarme en cuanto pueda por Sol, porque la lucha es, sobre todo, en las calles.

      Un saludo.

  2. Anónimo dice:

    Ojala tu fuerza nos ayude a salir del marasmo en que nos encontramos. La hipoteca, el consumismo, la iglesia, la hipocresia,…. son tantas las cadenas. Gracias por pensar y hablar alto.

    Diles a tus padres que recuerden que ellos también fueron así algún día. Que ahora, te toca a ti.